Filipo II, el auge de Macedonia

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Hasta mediados del siglo VI a.C el modelo político de la ciudad-estado griega mostraba claros signos de agotamiento. La incapacidad de las polis griegas a aglutinarse bajo la autoridad de un solo era patente en el momento en el que apareció Filipo II, rey de Macedonia. Este territorio, considerado un país menor, no había tenido gran relevancia hasta el momento en los asuntos griegos y, además, tampoco estaba clara su pertenencia a la comunidad cultural griega. La escasez en su número de hoplitas, la descartaría como posible peligro o amenaza para las ciudades griegas. Toda esta situación cambiaría con Filipo: el ejército fue armado a costa de las arcas públicas, nuevas estrategias y formas de combate comenzaron a aplicarse y su hábil diplomacia le permitió imponer un dominio sobre el mundo griego sin precedentes. La expansión macedonia marcaría un nuevo periodo de la Historia que sería continuado por su hijo y heredero Alejandro.

 

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Descripción

La constitución del reino de Macedonia y el periodo anterior a Filipo por José Pascual González (Universidad Autónoma de Madrid)

Si Zeus, el padre de los dioses, desde su elevada morada, volviera su vista hacia el norte, contemplaría una extensa región que se extiende justo a sus pies, desde la ladera septentrional del Monte Olimpo hasta el lejano Monte Pangeo. En este artículo, el profesor Pascual analiza la historia del reino macedonio en el periodo anterior a Filipo II, su evolución a lo largo de los siglos V y IV a. C., su geografía y la peculiar ‘helenicidad’ de sus moradores. El artículo viene acompañado de una genealogía de soberanos macedonios del periodo tratado (en la imagen, un detalle) y un mapa de Macedonia en el momento de la llegada de Filipo II al trono, ambos de la mano de Carlos de la Rocha.

Filipo II Ifícrates

La reforma de la infantería en el s. IV a. C.: de Ifícrates a la falange macedonia por Nick Sekunda

A Filipo II de Macedonia se atribuye la invención de la falange macedónica en el invierno del año 359/8 a. C. Por otra parte, y según testimonio de Diodoro Sículo y Cornelio Nepote, sería el general ateniense Ifícrates el responsable de la adopción de cambios radicales en el equipamiento de las tropas bajo su mando, en vísperas de la expedición persa contra Egipto en el 373 a. C. En este artículo se examina la posibilidad de que estos “ificrátidas” fueran en realidad los precursores de las falanges macedónicas, así como los indicios de su uso por los ejércitos griegos en la década del 360. En la imagen, un detalle de soldado falangita macedonio del periodo temprano, en torno al reinado de Filipo II. En este periodo su panoplia era pobrísima, como campesinos recién enrolados que eran. El artículo viene acompañado de dos soberbias ilustraciones de Pablo Outeiral (detalle de una de ellas en la imagen adjunta).

Macedonia triunfante por Anna Mysłowska (Universidad Autónoma de Madrid)

Filipo II subió al trono en un momento crítico: la frontera noroccidental, después de la derrota de Pérdicas, estaba desprotegida. El rey de los ilirios, Bardilis I, preparaba su ejército para enviar una expedición contra Macedonia y el norte del país estaba siendo saqueado por los peonios. A estas amenazas externas se sumaban las pretensiones al trono que tenían sus hermanastros, así como otros pretendientes apoyados por Atenas y los tracios. En este artículo Anna Mysłowska analiza cómo, a pesar de los numerosos problemas, el rey Filipo II logró alzar el reino macedonio a una posición de supremacía en la Hélade. El artículo cuenta, además, con un detallado mapa de Grecia que muestra la expansión de Macedonia bajo el reinado de Filipo, composición de Carlos de la Rocha.

Tercera Guerra Sagrada Guerra Focidia

La Tercera Guerra Sagrada por Sławomir Sprawski (Universidad Jaguelónica, Cracovia)

La Tercera Guerra Sagrada o Guerra Focidia comenzó cuando los focidios, instigados por sus ambiciosos líderes, ocuparon el famoso santuario de Apolo en Delfos, proclamando que tenían derechos históricos a poseerlo. Con la ayuda de un ejército mercenario pagado con los tesoros saqueados en Delfos, consiguieron resistir durante unos diez años a los tebanos y sus aliados. La brutal guerra hizo estragos en una vasta extensión del territorio de Grecia, desde Tesalia a Beocia, dejando muchas ciudades y pueblos en ruinas. Finalmente, Filipo de Macedonia intervino y puso fin a la contienda, inaugurando con ello un periodo en el que el reino de Macedonia asumiría un gran protagonismo en el gran juego político de Grecia. El artículo viene acompañado por un amplio mapa de Carlos de la Rocha que define la decadencia de Beocia y el auge de Macedonia durante este conflicto, así como por una muy detallada y colorida ilustración de la batalla del Campo de Azafrán (353 o 352 a. C.), obra de Ángel García Pinto. En la imagen adjunta vemos un detalle de esta última, mostrando las primeras filas de una falange macedonia en la mencionada batalla.

La caballería macedonia por Jorge Juan Moreno Hernández

Durante largo tiempo el campo de batalla en la Hélade había sido dominado por los hoplitas, la infantería pesada griega, desde Maratón y a lo largo de un sinfín de enfrentamientos en los que la caballería helénica jugaba un papel secundario. A medida que nos adentramos en el IV a. C. asistimos a ciertos cambios en el ámbito militar, donde la infantería ligera y en menor medida la caballería adquirirán una relevancia cada vez mayor. Pero hemos de esperar a la eclosión de un estado menor en los confines del mundo griego, un reino donde se conocería un verdadero salto cualitativo y cuantitativo en el uso de la caballería: la Macedonia de Filipo II. Complementa el artículo una turbadora imagen del momento en que el rey Filipo es herido en el ojo por una flecha, causándole la pérdida del ojo derecho, cosa que aconteció en el año 355 a. C. durante el asedio de las ciudades de Olinto y Metone (Norte de Grecia). Ilustración de Milek Jakubiec.

falange macedónica de pezhetairoi

La falange macedónica contra la falange Hoplita por Eduardo Guillén

La recreación histórica no puede más que intentar una muy leve aproximación para deducir cómo podría desarrollarse el combate entre una falange macedónica de pezhetairoi, armados con sus largas picas –la sarissa, pl. sarissai– y una falange clásica de hoplitas, con sus más cortas lanzas –la dóry, plural dórata–. Como los recreadores no manejan armas reales, deben respetar unas mínimas normas de seguridad y no arriesgan su vida, pueden estar inducidos a acciones dudosas en un combate real, cuando no a improbables comportamientos heroicos, aparte de que sus armas simuladas no pueden producir –por fortuna– los resultados de las auténticas. Desde la perspectiva de la recreación histórica, en el artículo se analizan las profundas diferencias entre ambas panoplias así como las formas de combatir que estas definen, contrastando las virtudes y defectos de cada una y el sorprendente resultado de su oposición en batalla. Fotografías de A.B. Rubio Fernández.

Atenas contra Filipo. La batalla de Queronea por Adolfo Domínguez Monedero (Universidad Autónoma de Madrid)

Nuestro recorrido se inicia en el año 360-359 a. C., cuando Filipo II ocupa el trono de una Macedonia conmocionada por un terrible desastre militar que ha provocado la muerte del rey, su hermano Pérdicas III y la pérdida de cuatro mil soldados, y concluye con la batalla de Queronea (338 a.C.), con la que el rey macedonio ha conseguido el dominio sobre buena parte de Grecia. Aunque a lo largo de ese tiempo Filipo tendrá que combatir con numerosos rivales dentro y fuera de la Hélade, no cabe duda de que uno de sus principales enemigos fue la ciudad de Atenas. Acompañan a este extenso artículo –¡de 10 páginas!– dos mapas, uno estratégico y otro táctico, describiendo la campaña y batalla de Queronea respectivamente, ambos de la mano de Carlos de la Rocha. Asimismo, una enorme lámina a doble página (de la que aquí podemos ver un detalle) que muestra el tramo medio de la batalla de Queronea en el momento en que se decide el desenlace final. En esta impactante ilustración, obra de Jorge M. Corada, ¡se cuenta en torno a 1500 combatientes!

Filipo II Panhelenismo

Filipo II y el Panhelenismo por Borja Antela Bernárdez (Universitat Autònoma de Barcelona)

Si bien la guerra es el mecanismo último de concreción de la autoridad macedonia, lo cierto es que ningún imperialismo puede sostenerse sin un justificante cultural, a menudo religioso. En el caso de Filipo, su empleo de valores como la defensa de la Hélade o el Panhelenismo sugiere un plan de gobierno a largo plazo, así como una profunda habilidad para controlar los mecanismos de opinión del mundo griego tras un siglo de intensa lucha armada. En este artículo se analiza la idea del Panhelenismo o construcción de un Estado unitario que englobara a toda Grecia y la defendiera frente al adversario común, Persia, así como su instrumentalización por Filipo de Macedonia, quien a medida que dominaba Grecia se apropiaba de un discurso que justificaba sus acciones. En la imagen, estátera de Filipo II con representación de Heracles, símbolo del Panhelenismo vinculado además a la casa real macedonia.

¿Quién mató a Filipo? por Eduardo Kavanagh

En el año 336 a. C. el rey Filipo de Macedonia celebraba las bodas de su hija con el rey del Épiro. Como parte de las ceremonias se dispuso un cortejo de estatuas de dioses a través del teatro de Egas, antigua capital macedonia, tras las que caminaría Filipo. Entre las estatuas el rey, sutilmente, incluyó la suya propia. Filipo no acababa de declarar su inmortalidad cuando pronto descubriría su mortalidad. En el momento de entrar en el teatro, uno de sus guardaespaldas, Pausanias de Orestis, saltó de la audiencia y le apuñaló mortalmente en el costado, siendo el asesino a su vez inmediatamente abatido. Ahora bien, ¿se trató de un acto individual o de una conjura de palacio? Olimpia, Alejandro y el rey persa Darío son algunos, entre otros, sobre quienes ha recaído la sospecha. En este artículo se analizan las distintas posibilidades sugeridas tanto por los autores antiguos como por los modernos.

asedio de Alguer Pedro el Ceremonioso

Y además, introduciendo el nº22,  La armada de Pedro el Ceremonioso y el asedio de Alguer (1354) por Mario Orsi

De entre todas las conquistas de la Corona de Aragón en el Mediterráneo, tal vez ninguna resultó tan disputada como la de Alguer, en Cerdeña. Puerto natural y base de partida de cualquier expedición, naval o terrestre, que quisiera operar en el norte de Cerdeña procedente del continente, su posesión era clave para el control de la zona y de las aguas circundantes. En plena guerra con Génova y con el reino de Cerdeña casi totalmente en rebelión, Pedro el Ceremonioso organizó y comandó a la isla una potente armada, que debía someter definitivamente a todas las facciones rebeldes del reino. Acompaña al artículo un mapa de la isla de Cerdeña en tiempos de su contienda con la Corona de Aragón, composición de Carlos de la Rocha. En la imagen que acompaña aquí podemos ver este mapa, así como una acuñación del rey Pedro el Ceremonioso en la que se lee la leyenda “Petrus Aragonum et Sardinierex” (Pedro, rey de Aragón y de Cerdeña).

 

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